LA INDUSTRIA NACIONAL ANTE UNA GRAVE AMENAZA

Cada vez más sectores están siendo perjudicados por la nueva política de comercio exterior impulsada por el gobierno. El cierre de cientos de pequeñas empresas se explica por el aumento de los costos, el incremento explosivo de la tasa de interés fijada por el Banco Central (que disuade cualquier apuesta productiva), la caída del consumo popular,  y especialmente por el ingreso de productos importados.

Recordemos que los cuatro sectores con mayor participación en el empleo total que estaba resguardado por la ex Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNC) del Gobierno anterior son los siguientes:

Fabricación de calzado (47.611 empleos)
Fabricación de productos de cerámica (2.538 empleos)
Preparación de fibras textiles y tejedura de productos textiles (2.110 empleos)
Fabricación de productos de arcilla y cerámica (1.065 empleos)

El Gobierno actual está implementando libertad comercial y la eliminación de toda restricción a las importaciones (incluyendo productos de lujo), apelando a la apertura importadora “al mundo”, con el resultado inevitable de la desaparición de gran parte de la industria nacional e incremento de  la desocupación de la población, con flexibilización laboral extrema para el resto.
La cantidad de las importaciones de este año del primer trimestre da resultados poco amigables para nuestra industria nacional. Comparando los cuatro sectores con mayor participación en el empleo que el gobierno anterior se encargaba de cuidar (calzado, cerámica, ropa y arcilla) tenemos, por ejemplo, a la industria del calzado, con la suba del 10,75 porciento (15.978.145.249 productos); a los productos cerámicos con la suba del 18,6 porciento (1.869.856.822 productos); y a las prendas y complemento de vestir con la suba del 64,63 porciento (1.352.500.865 productos).
Además, preocupa la cantidad de productos importados en los siguientes sectores, a saber:

– Aeronaves, vehículos espaciales y sus partes: 2.970.801.534 (un aumento del 20,78%)

– Algodón: 1.658.845.583 (un aumento del 18,65)

– Preparaciones de carne, pescado o de crustáceos, moluscos, demás invertebrados acuáticos: 1.625.701.863 (un aumento del 16,86%)

– Manufacturas de cuero, artículos de viaje, carteras, etc.: 1.355.609.105 (un aumento del 12,75%)

– Productos de prensa y gráfica: 1.076.826.028 (un aumento del 31,97%)

– Carne: 916.944.937 (un aumento del 61,46)

– Sombreros, demás tocados y sus partes: 302.028.334 (un aumento del 59.20%)

– Barcos y artefactos flotantes: 149.024.901 (un aumento del 38,17%)

– Seda: 7.984.193 (un aumento del 28,97%)

– Objetos de arte o colección de antigüedades: 9.242.244 (un aumento del 679,78%)

Este nuevo escenario pone a la industria nacional ante una grave amenaza proveniente de un mercado mundial que busca vender desesperadamente la mayor cantidad de productos, incluso por debajo de sus precios de producción, dada la crisis mundial: esto promueve la competencia desleal con los productos que se producen en nuestro país  y que generan trabajo genuino.
No existe paliativo social ni parche protector que pueda revertir ni mejorar las pésimas condiciones que está viviendo nuestra industria nacional: si no se aplican medidas políticas que resguarden la actividad industrial nacional, como lo hacía nuestra antigua Comisión Nacional de Comercio Exterior, CNCE (encargada de accionar sobre el daño causado a la rama de producción nacional en los casos de importaciones en condiciones de competencia desleal), la importación indiscriminada no sólo afectarán al trabajador sino también al conjunto de la sociedad atacando la independencia económica que tanto hemos anhelado y por la que tanto hemos luchado en los últimos años para no depender de capitales extranjeros que persiguen el lucro individual en desmedro del bienestar social general.